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martes, 24 de mayo de 2011

Desnudez

Gorriones de otoño
salen y cantan.
Dejó de llover.


Ya se cayeron todas las hojas



Comentario de Milton Peralta publicado en Facebook :
Simplemente, me encantó! Es otra forma de hacer asanas... o katas!
La tradición del Haiku Do establece responder a un haiku con un haiku:



fresco de otoño
un árbol con gorriones
en lugar de hojas



Gracias Milton! la visión de mi haiku se completó con los versos del tuyo.  Me permito ilustrarlo, según yo veo. Gracias! Namastê

sábado, 16 de abril de 2011

El silencio de un blog

A veces un silencio, no es ausencia de palabras;
a veces no es desierto de ideas, argumentos ni razones.
A  veces un silencio es océano de letras sin poder ordenarlas;
marea de emociones... sin poder expresarlas.
A veces un silencio no es vacío de palabras, sino, simplemente,  
no poder pronunciarlas.


A veces un silencio, es un nudo en la garganta.
                                              



viernes, 11 de marzo de 2011

A Japón



Me abandonan
mis seres queridos.
Sobrevivo, muerto de frío.

HAIKU, de Kobayashi Issa (1763-1827)


A Japón, este haiku de uno de sus más grandes poetas.
(compartido por Milton Peralta)

martes, 18 de enero de 2011

Grito

Luces y sombras
de la ciudad maldita.
Destinos inciertos.

Sobre el asfalto
caen ejércitos de
muertos prematuros.

Corren odiosos
incontables ríos de
lágrimas de sangre.


Ciudad malidta.
Enmudecida,
fatídica y fría.

¿HASTA CUANDO?!

sábado, 1 de enero de 2011

2011


 
Luego silencio.
Las horas viejas duermen
al fin su descanso

En el patio
los azahares nuevos
aroman el dia

Trinos de estreno
son cantares del alba
del año nuevo!


 


No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir.

viernes, 10 de diciembre de 2010

De Comodoro a Buenos Aires

Bendiciones
Presentes, cotidianas, rezadas y sin plegarias, merecidas y ni soñadas , en el momento menos pensado o a la hora más esperada, como caricia pronunciada, como bálsamo que alivia, como regalo del cielo.
Como expresiones de fe o como vuelo del alma,
A veces encubiertas, ocultas, disfrazadas;  y otras como tales: reveladas, reconocibles, mágicas! Con la gratuidad de la ofrenda,  en hechos o en palabras,  las bendiciones nos llegan y como sean, nos salvan.
Y el corazón nos susurra una canción de alabanza, y sonreímos benditos,  nos ha vuelto la esperanza!
Gracias Ami, Le, Bruno!!! Los queremos!!!


"En aquellos días,  María se puso de camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá;  entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.  En cuanto Isabel escuchó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo,  y dijo voz en grito:
¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?  En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.  ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
Evangelio de Lucas 1, 39-45





sábado, 13 de noviembre de 2010

Donde van los que no vuelven?

Dicen las noticias que nada se sabe.
Dice algún volante pegado por ahí: "Estamos buscando a..."
¿Hasta cuando?  Cuánto tiempo pasa hasta que dejan de buscarlo?
O es que acaso alguna vez dejan de esperarlo?
Y después qué? Cómo se llena la ausencia del que se fue sin decir adiós para siempre? Cómo se vuelve la vida?
Insoportable, me atrevo a calificar.
Parece que andamos con incontables preguntas buscando respuestas, siempre. Y leí por ahí que a veces hay que aprender a vivir sin alguna respuesta, convivir con la pregunta de aquello que, tal vez, nunca sabremos. Y amigarnos con la idea.
Quizás si se crean altares en sus rincones, se santifican objetos y se veneran espacios intactos tal y como quedaron....sea para poder soportarlo.
Algo que ver, que visitar, donde ofrendar...


Yo no sé si haya fórmulas a seguir ni si sirve alguna de ellas. Pero sí sé que no podría pensar en seguir mi vida sin "esa" respuesta.
Dónde van los que no vuelven?
Dónde están?
Habrá un lugar para todos donde comparten los adioses que no alcanzaron a decir?

Cuesta tanto ponerle un nombre a la ausencia que cuando no tiene nombre debe llamarse Presencia.
Inmanente. Eterna. Contundente.  La presencia de los que jamás se fueron...
Tal vez  el lugar adonde van sea el mismo que recoge del pozo donde caen cada día, cada noche, la oscuridad,  la furia,  los insomnios, los llantos ahogados y las plegarias de los que quedaron esperando que regresen.

Y no sé qué o quien me despertó de la siesta a la memoria, pero igual no importa.
Hay algunos que no están, y eso es un hecho.

 

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?



Jorge Luis Borges
(Fragmento de Ausencia)