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martes, 19 de febrero de 2013

Soneto adolescente

  Me lo acordé de repente...será porque llueve dulcemente...


Qué dulce, si lloviera de repente...
No sé por qué, porque tú estás lejana,
pero en la soledad de esta mañana
hay algo de tu amor que no está ausente.

Y yo sonrío, extraño adolescente
de ojos cansados y cabeza cana,
yo, que aún puedo asomarme a la ventana
y ver la luna que no ve la gente...

Ah, sí, qué dulcemente llovería
con ese sol, para olvidar un poco
mi prematura gran pasión tardía...

Y yo cierro los párpados huraños
pensando en ti, yo, extravagante y loco
adolescente de cuarenta años.
 
José Ángel Buesa
 

El amor en sus formas

Mi casa es tu casa...quiere decir sacrificio, dedicación, tus manos, esfuerzo.
Quiere decir que todo va y viene,  y que el amor se aprende.
Mi casa, tu casa...quiere decir que sirve.
Mi casa, tu casa... quiere decir: dar tu corazón!
Gracias chino!!!
 

El amor de mamalias

Gente necesaria
 
Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
 
Hay gente,que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.
 
Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.
 
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.
 

sábado, 19 de enero de 2013

Sutileza

A una amapola
deja sus alas la mariposa
como recuerdo.

 Basho Matsuo (~ 1644 – 1694)

domingo, 9 de diciembre de 2012

jueves, 29 de noviembre de 2012

La otra María

De mi amigo Matt, mi amor Alejandro, lo comparto, es un placer,  y también -lamentablemente- es un HECHO!

La otra María

de Alejandro Javier Kellinger, el miércoles, 28 de noviembre de 2012 a la(s) 14:58 ·

A veces son tan pobres
que ni hambre tienen.
El almita pegada a los huesos
y cara de olvido.

Y nadie los ve nunca,
por eso no hablan,
no levantan la cabeza.
Porque les pesa el mundo.

Y se van apagando como velas,
solas en un rincón
olvidado.

Parece que no les duele
tanto dolor,
pero parece,
Se les endurece el llanto
mientras los arrastra el viento
de la desgracia.
Se amontonan como hojitas secas.
Hasta que alguno las pisa.

A veces son tan pobres
que ni hambre tienen,
apenas tiene hijos,
como flores,
porque un día les dijeron que la vida
era regalo.

¿Quién se atreve a condenarlos?
¿Quién les quitó el permiso de vivir?

Calladitos vuelven a la tierra
como al vientre de su madre.
La única que los acoge.

Esta raza de hombres es perversa,
Devora la cría de los débiles
y luego los señala con el dedo.