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viernes, 20 de diciembre de 2013

Las tormentas de verano


Tórridas y salvajes, como el calor.
Ruidosas y fugaces. 

Juegan con los sentidos, los sacuden y extasían, para dejarlos desiertos. De profundo que el aroma a la tierra y el fresco verde los impregna  y sin más los abandona,  quedando apenas una débil reminiscencia  para poder reconocerlos, la próxima vez.
Juegan con el silencio al momento en que se calman, hasta que los pájaros sin culpa, cantan de nuevo. 
Juegan con la fantasía de creer en el alivio,   hasta que los rayos del sol sin culpa, de nuevo  tocan el suelo mojado.
Y juegan a dejarte envuelto en humedades, oliendo los vapores que la tierra emana,  agobiado.
Y de nuevo, también, ilusionado hasta la próxima vez.

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